3ª parte. Hasta el capítulo 13.
Los capítulos que ahora comentamos se incluyen en el principio de la segunda parte de "Caballos lentos", que lleva por título "ZORRAS ASTUTAS". Me temo que este título tan animalista tiene más que ver con la segunda acepción de ZORRAS en el DRAE, "persona muy taimada, astuta y solapada", por lo que, en este caso, calificar a una "zorra" de "astuta" sería un pleonasmo (palabra innecesaria para la comprensión de un mensaje, pero que refuerza o enfatiza su significado). Según el diccionario, todas las zorras son astutas por definición.
Escribo esta pedantería para intentar justificar que Mick Herron se quiere referir con lo de "zorras" a las dos mujeres que están en la cúpula del MI5 y que manejan los hilos del servicio de inteligencia con sutileza y mano firme. Lo que podría ser una ayuda y un apoyo entre dos mujeres que por primera vez dirigen la seguridad de Gran Bretaña, se transforma en una evidente animadversión mutua. Las dos, Diana Taverner y la jefaza Ingrid Tearney, son protagonistas y responsables de la utilización del servicio en beneficio de la seguridad del Estado y de lo que puede ser más censurable, del gobierno y del suyo propio.
A la primera le corresponde llevar las riendas del asunto del secuestro del joven paquistaní, pero Tearnay está al tanto de la gravedad de los hechos desde Washington. donde se encuentra de viaje de trabajo.
Diana Taverner muestra una gran capacidad para adaptar los intereses de "Cinco" (una abreviatura del MI5) y los suyos propios a las circunstancias que van surgiendo. Ante el fracaso de la operación en la que ha utilizado secretamente a Sid y a River para conseguir los archivos del ordenador del periodista Richard Hobden, un conocido simpatizante de los grupos de ultraderecha, convence a un antiguo "perro", Jed Moody, para que asalte su casa y se haga con el ordenador sin implicar a los servicios secretos del estado.
No es confuso, pero Mick Herron opta por narrar dos acciones consecutivas de forma simultanea: el asalto a la casa de Hobden, con el consiguiente enfrentamiento con Sid y River, que por allí se encuentran, y el posterior allanamiento del despacho de Jackson Lamb en La Casa de la Ciénaga. Allí se tropieza con Min y Louisa con la mala suerte de que en el forcejeo Moody acaba por partirse el cuello. Estas dos escenas se narran en la novela de forma simultánea, intercalando las sensaciones de los policías desde su punto de vista con los sucesos que van teniendo lugar. Es trascendental el accidente por el que Sid recibe un disparo en la cabeza y permanece durante muchos capítulos gravemente herida en el hospital.
De tan desastrosas actuaciones se suceden dos episodios que van a complicar más aún la trama. Hobden, asustado y consciente de que es vigilado de cerca por los servicios secretos, acude en busca de ayuda a la casa de Peter Judd, un influyente político conservador con buenos contactos con los grupos de ultraderecha. Quiere compartir sus sospechas de que el secuestro del joven Hassan ha sido instigado por el propio MI5. Por otro lado, Lamb confirma que fue Diana Taverner la que tuvo el último contacto telefónico con Moody y sospecha que este siguió órdenes de su superiora.
Como veis, continúan las medias verdades, los secretos, el aparentar lo que no es, la falta de confianza, etc. Entre toda esta amalgama de acontecimientos, cada vez toma cuerpo con más claridad que el secuestro del joven paquistaní fue una operación secreta del MI5, también que ha sido una operación muy chapucera, en la que todo lo que podía salir mal lo está haciendo.
Lamb y Taverner, frente a frente, buscan una salida a una situación que puede hacer saltar por los aires la situación política interior y exterior de la nación y acuerdan aplicar "las normas de Londres", aunque Lamb opta en secreto por aplicar "las normas de Moscú". Ya sabéis, las normas de Londres sirven para cubrirse las espaldas y las normas de Moscú sirven para taparse el culo. Lamb acepta, pero no se fía. Con la promesa de reivindicar a sus muchachos, acepta que La Casa de la Ciénaga sea la protagonista del rescate de Hassan.
Es un momento en la novela en la que muchos detalles dan sentido a la evolución de la trama, porque los acontecimientos certifican que nada es lo que parece, que lo que parecía de inicio un atentado islamista en el centro de Londres, se convierte en una acción de un grupo de la ultraderecha que quiere tomar la revancha por los atentados islamistas en oriente medio. Sin saber los giros con los que nos encontraremos en la última parte, hasta ahora tenemos la certeza de que fue Taverner quien ideó una operación de descrédito de una ultraderecha que, paulatinamente, y vemos lo mismo en España, va teniendo protagonismo en la política británica. "La segunda del MI5 anunció sus intenciones de golpear al partido ultraderechista británico, de golpear a la derecha". Con la ayuda de un antiguo caballo lento, Alan Black, recluta a dos miembros de un grupúsculo fascista, La Voz de Albión, y llevan a cabo una retransmisión televisiva de lo que pretenden que sea la ejecución de un joven musulmán, sobrino de un alto cargo de la policía paquistaní, con lo que, de llevarse a cabo, crearía un caos en la sociedad multicultural británica y en las relaciones entre el Reino Unido y Pakistán. Aunque Taverner se quiere guardar la última carta: en el último momento el MI5 frustrará el secuestro y los servicios secretos se llenarán de gloria por su eficacia al desactivar un grupo terrorista que ha puesto en jaque a la nación.
A regañadientes, Lamb y su grupo acuden a la casa donde estaba secuestrado el joven, sin embargo, lo que hallan es al topo Alan Black con la cabeza cortada y al grupo huido. Es el segundo policía muerto, por lo que parece que el secuestro pasa a un segundo plano, mientras que lo importante es hacer responsable a Lamb y a los caballos lentos del fracaso de una operación que iniciaron por su cuenta y riesgo.
Creo que ya hemos comentado que desde hace unos años Apple TV+ programa con mucho éxito la versión de la serie protagonizada por Jackson Lamb y su grupo de inadaptados. Ya van por la cuarta temporada.