Hasta el capítulo 9, incluido
Hola, amigas, hola amigos:
Iniciamos un año de lecturas compartidas con Bosques negros, cielo azul de Eowyn Ivey (Hoja de Lata); una novela que nos conectará con una naturaleza salvaje y una manera de vivir libre. Ambientada en Alaska, la narración nos cuenta la historia de una joven madre, Birdie y su extraordinaria hijita, Emaleene, y su relación con personas y personajes reales y de leyenda, como Thimblina, la pequeña amiga imaginaria que duerme en un dedal, o Arthur, un hombre raro, peculiar, parco en palabras, con un lado oscuro y un lado luminoso...
Como sabéis, esta semana conversaremos sobre los primeros nueve capítulos, pero antes, quiero llamar vuestra atención sobre dos cuestiones: el título y las ilustraciones botánicas del libro.
El título, como podéis leer en la cita que abre la historia, está tomado de un párrafo incluido en el primero de los tomos de En busca del tiempo perdido, Por el camino de Swann, de Marcel Proust. Como sabéis, otro de los clubes de esta plataforma, coordinado por Pep Bruno, afronta este año el reto de la magdalena, el reto de leer acompañados a Marcel Proust. ¿Casualidad? Puede ser, pero la manera que se entrelazan las lecturas es mágica.
Las ilustraciones botánicas que abren cada una de las partes del libro están realizadas por una artista de Alaska, Ruth Hulbert, y son muy delicadas y precisas. Además, cada una de estas ilustraciones hacen referencia a algo específico que leeremos en la novela y, más adelante, veremos cómo la botánica tiene un significado especial en la historia de vida de nuestra protagonista Emaleene.
Este primer acercamiento a la novela nos sirve para situarnos y empezar a conocer y reconocer a los personajes, sus problemáticas, y al entorno natural en el que viven, trabajan, aman y sufren:
Birdie (la joven madre camarera que ansía volar, aunque a menudo elija volar a través de los medios equivocados), su nombre, pajarito, tiene una gran carga simbólica. Abandonada por su madre, criada por sus abuelos (la abuela Jo es bastante estricta), pelea por abrirse camino, cuidar de su hija y ser ella misma...
Emaleene, su hijita, una niña extraordinaria con una imaginación chispeante, que tiene un gran secreto (y no es Thimblina, la libélula o hada imaginaria amiguita suya), sino el convencimiento de que hay mamás que abandonan a sus hijos y que su mamá puede estar pensando en irse...
Arthur, el hombretón rudo y torpe, que sí que tiene un gran secreto, y que, tal vez, estemos todos ya en disposición de verbalizar...
Warren, el padre de Arthur, viudo y preocupado por lo que su hijo puede desencadenar, pero inoperante, y algo cobarde (la parte en la que desentierra la piel de oso de su hijo es realmente aterradora)...
Están los parroquianos del hostal, la jefa Della (brusca, impaciente y, sin embargo, amorosa y leal), la abuela Jo, el tío Syd... y el río, las montañas, los abetos azules, las aves, las truchas, los osos negros y los grizzli, las pequeñas flores que nacen en el musgo y en las oquedades de las rocas, la promesa de una vida más libre al otro lado del río, que seduce a Birdie porque se siente atrapada en su vida...
¿Qué os han parecido estos primeros capítulos? ¿Conectáis con alguno de los personajes? ¿Empatizáis con Birdie?
Me gustaría también reflexionar un momento sobre el vínculo de Bosques negros, cielo azul con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Pienso que, sobre todo, nos empujará a valorar la naturaleza a través de sus descripciones y del modo de vida en Alaska, al pie de las montañas, y reconectar con nuestro lado más salvaje, ese que olvidamos muy a menudo, porque solemos vivir en un ámbito urbano. Valorar el medio natural es el primer paso para tomar conciencia y movilizarse para detener su degradación y su destrucción... por eso, esta obra la he vinculado directamente con el ODS 15 Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad, aunque estoy segura de que podremos descubrir más relaciones con otros ODS a medida que vayamos avanzando en su lectura.
(Fotografía de Alaska, tomada de aquí)
¿Seguimos conversando en los comentarios?