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SEMANA 4

Libro que estamos comentando: 
Soledades, galerías y otros poemas

Buenas tardes
Esta semana toca leer los poemas 33 al 43 en el orden en que aparecen en el libro, es decir, desde "¿Mi amor?...¿Recuerdas, dime?" hasta "Llamó a mi corazón un claro día".
 
Recordad que el análisis de la lectura y los intercambios de impresiones los hacemos a través de los comentarios y que es muy importante vuestra participación porque estas aportaciones nos conducen a nuevos puntos de vista y a reparar en aspectos en los que quizá nunca nos hubiésemos fijado. Cualquier comentario, por sencillo que sea, es bienvenido porque nos enriquece.
 
Durante la semana pasada, hubo un poema que centró muchas atenciones, se trata del poema XXIX:
 
Arde en tus ojos un misterio, virgen
esquiva y compañera.
No sé si es odio o es amor la lumbre
inagotable de tu aljaba negra.
Conmigo irás mientras proyecte sombra
mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.
¿Eres la sed o el agua en mi camino?
Dime, virgen esquiva y compañera

 
Este poema es impresionante por la fuerza expresiva que contiene, engancha desde el primer verso y nos envuelve con su enigmático significado que también comentamos, parecía tener algo de onírico.
 
En realidad es un poema que a mí, particularmente me encanta, por esa forma de referirse a su amada (esta amada también podría interpretarse como la nostalgia e, incluso, la muerte)como si fuese un todo, su ying-yang. Es la más cercana (compañera) y, al mismo tiempo, la estrella más lejana (esquiva) y, todo ello, sin dejar de venerarla (virgen). Mucha de la fuerza de este poema radica, además de en estas contraposiciones (agua/sed), en los encabalgamientos de los versos que le dan un ritmo "atropellado". Los versos finales son para tatuárselos, una auténtica maravilla.
También comentamos que los poemas de esta tanda, ciertamente, son pequeñas joyas oníricas y enigmáticas.
Reparamos en las descripciones tan contrastadas que hace el autor en cuanto a la descripción de la tierra, y lo interpretamos como que el poeta acaba proyectando su estado de ánimo en ella, además del "tiempo" en el que se siente (recordemos que este poemario se centra en el transcurso del tiempo y que Antonio Machado, a veces, habla desde un tiempo extinguido); por eso, en ocasiones es amarga e infértil, mientras que otras es un vergel que simboliza todo lo contrario.
 
Igualmente atrapamos algunos versos que son una maravilla:

  • “Nosotros exprimimos / la penumbra de un sueño en nuestro vaso…” (XXVIII)
  • “Más vieja que la iglesia tiene el alma” (XXXI)
  • “Mis viejos mares duermen; se apagaron / sus espumas sonoras / sobre la playa estéril…” (XXIII)
  • “Las ascuas mortecinas / del horizonte humean...” (XXV)

 
Y concluimos que este libro, en apariencia sencillo, cuando se lee con detenimiento, permite descubrir versos de gran potencia.
 
Y, por último, destacar una aportación que sugería cierta analogía entre los Sex Pistols y Antonio Machado y, a su modo, en el fondo, hay cierta similitud. Ambos ejercen una respuesta contracultural en distintas épocas pero con un telón de fondo de crisis económica, fuertes convencionalismos y cierta "opresión". Así que, se apoya la moción: Antonio Machado podría interpretarse como un punk ilustrado.
 
Nos vemos en los comentarios, cuidaos y cuidad.
Besos y versos