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SEMANA 4

Libro que estamos comentando: 
El rayo que no cesa

Buenas tardes
 
Continuamos con la lectura del "rayo que no cesa". La semana pasada leímos los poemas 9 a 12, así que esta semana toca leer los poemas 13 a 16 (ambos incluidos). Recordad que el análisis de la lectura y los intercambios de impresiones los hacemos a través de los comentarios, siendo muy importante vuestra participación porque son vuestras aportaciones las que nos conducen a nuevos puntos de vista y a reparar en aspectos en los que quizá nunca nos hubiésemos fijado. Cualquier comentario, por sencillo que sea, es bienvenido porque nos enriquece. Y, dicho esto, pasamos a hablar de los poemas que más han llamado la atención en este club y de los que hemos hablado en los comentarios:
 
> POEMA 9
En este poema, como bien señaló una lectora, abundan las "epanadiplosis" (figura retórica de construcción que consiste en terminar una frase o verso con la misma palabra con la que empieza); tal es así, que esta figura se repite en todos los versos del poema y tiene tantísima fuerza que nos hace olvidar su estructura de soneto (¿os ha ocurrido también?):
 
Fuera menos penado si no fuera
nardo tu tez para mi vista, nardo,
cardo tu piel para mi tacto, cardo,
tuera tu voz para mi oído, tuera.
 
 
Tuera es tu voz para mi oído, tuera,
y ardo en tu voz y en tu alrededor ardo,
y tardo a arder lo que a ofrecerte tardo
miera, mi voz para la tuya miera.
 
Zarza es tu mano si la tiento, zarza,
ola tu cuerpo si lo alcanzo, ola,
cerca una vez, pero un millar no cerca.
 
Garza es mi pena, esbelta y triste garza,
sola como un suspiro y un ay, sola,
terca en su error y en su desgracia terca. 
 
La temática sigue siendo la misma: la amada no responde a sus requerimientos amorosos en la medida que él desearía. Este hecho se hace más patente en los adjetivos que utiliza
para describir a su amada: visualmente es un nardo, pero cuando se acerca a ella y la toca, la sensación que deja en el poeta es de dolor (cardo, tuera, zarza...). Continúa el trasfondeo de "amor cortés" y de "vasallaje".
En los comentarios otra lectora destacó, de este poema, el terceto final:  "La comparación con una garza es muy visual: apoyada sobre una pata, mantiene un equilibrio que parece frágil".  Una visión muy acertada.
En el último verso, el poeta reconoce su testarudez en persistir en este amor que sólo le ocasiona dolor y sufrimiento.
Por último, mencionar que, a una lectora, este poema le evocó a Pablo Neruda (amigo del poeta, por cierto) y su conocido: 
"Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas"
 

> POEMA 10

 

En este poema, Miguel Hernández expone abiertamente su sufrimiento y penar, diciendo que está acostumbrado a este y llegando al punto de dudar si la consecución del amor que anhela logrará salvarle de tanto dolor: (“el mal presagio/ de que ni en ti siquiera habré seguro”). 

El poema dibuja el amor que siente como un naufragio y el sufrimiento como olas de pena que va remontando, intentando sonreir entre ola y ola .

 

 

> POEMA 11

 

Este poema es como una pequeña victoria del poeta sobre la amada al robarle un beso. Preciosa la imagen de la flor (la mejilla femenina) y la abeja que liba (la lengua del amante).

 

 

Entre los versos atrapados destacaría estos, pertenecientes al Poema 12:

 

Una querencia tengo por tu acento, 

una apetencia por tu compañía 

y una dolencia de melancolía 

por la ausencia del aire de tu viento

 

Nos llemos en los comentarios.

 

Cuidaos y cuidad.

 

Besos y versos.