Nuestros Clubes de Lectura

Literatura de viajes

Club de lectura de poesía.
Si te interesa la poesía o todavía no la has probado, éste es tu club.

Literatura juvenil

Autores clásicos

Novelas de género (novela negra, ciencia ficción, etc.)

Cinco horas con Mario: V-XII

Libro que estamos comentando: 
Cinco horas con Mario

Hola a todas y todos, aquí llega la segunda tanda de lectura de este sorprendente libro. A ver qué os parecen estas breves notas de la lectura prevista para estos días.
 
Capítulos V-XII
Según vamos avanzando en la lectura vamos conociendo detalles de la vida en pareja, de las aspiraciones de Menchu, del transcurrir de los días de Mario... pero si os fijáis no se trata de una narración cronológica, es, de alguna forma, una narración en círculos: Menchu vuelve en no pocas ocasiones a contar momentos, detalles, recuerdos, anhelos, etc., y cada vez que vuelve sobre ellos es como si la senda por la que va pasando esté más clara (más marcada) y la historia que va contando suma detalles, de tal manera que se va ampliando poco a poco el espesor narrativo.
Y esta narración avanza en dos planos (creo): por un lado lo que cuenta, es decir, que cuente cosas que puedan parecer más o menos banales tiene su importancia, porque vuelve a ellas e insiste, son cosas que son importantes para ella (como le pasa con el asunto del bendito coche o de los conocidos que tienen dinero y "han triunfado"), es decir, lo que cuenta (lo que elige para contar) es relevante para conocer a Menchu. Pero por otro lado cada vez que vuelve a pasar por esos mismos recuerdos es como si fuera sumando detalles con los que el lector puede ir armando el puzzle de la vida de Mario (fuera de la mirada de Menchu).
Creo que es una propuesta muy poderosa porque implica una actitud muy activa del lector, la lectora, para ir reconstruyendo a ese personaje que ha muerto y que es el protagonista de la novela. Nos cuenta Menchu y desde su mirada tenemos que andar espigando los fragmentos en los que nos encontramos a Mario, pero desde su mirada, como en un juego de espejos. Juego que se replica, por ejemplo, cuando vemos que los hijos de nombres similares son iguales que ellos (Mario es como Mario y Menchu como Menchu).
Y de esta guisa vamos sabiendo qué piensa Menchu: ¿para qué ha de estudiar una mujer?, qué importante es no pensar (para, por ejemplo, triunfar), qué importante es la mano dura (y la guerra, qué fiesta -esto pone los pelos de punta cada vez que sale), qué necesarios son los pobres para que los acomodados puedan hacer caridad, qué bonita es España y qué poco importan otros lugares (Italia y sus italianos, Alemania y sus trabajos para piojosos)... no dejamos de ver el mundo tal como Menchu lo percibe (y tal como a ella le gusta) a pesar de que hay cambios (en su propia casa, por ejemplo, pero también en su propia Iglesia). 
Y, al mismo tiempo, vamos viendo cómo era Mario: que no quería corromperse (con el lechazo, con la concejalía...), que no quería justificar la injusticia, que sufría por lo ya vivido y lo que estaba viviendo (ese "exceso de control emotivo e insatisfactorio"), que no necesitaba vestir de luto para vivir de luto (a diferencia de Menchu, por ejemplo), que prefería ayudar y luchar por los demás antes que dar caridad (como hace con su cuñada o con tantas personas "sin valor", desarrapados, que fueron a su velatorio)...
El asuntito de la noche de bodas es un reflejo preciso de la vida que tiene esta pareja: lo que una espera, lo que el otro vive. ¿Qué pensáis sobre ello?
Hay muchos temas que podríamos comentar, así que os leo en los comentarios.
 
Pasad buena semana
Pep Bruno