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Tercera parte: el jueves y el viernes

Libro que estamos comentando: 
Taxi
Dos días frenéticos, el jueves y el viernes, en la vida de Sandino, algo que ya parece habitual en su desenfrenada vida insomne.
 
La noche/madrugada del jueves continúa con un viaje de farra por la noche barcelonesa, (una Barcelona de barrio y alejada de las referencias turísticas habituales) en esta ocasión acompañado de un grupo del que conocemos a algunos de sus componentes, Sofía, Jesús, Santi y dos chicas nuevas, amigas de Jesús. 
 
El alcohol va haciendo poco a poco su efecto en el grupo, que se desplaza entre distintos locales de diferentes zonas de la Barcelona nocturna. Mientras, Sandino arrastra y expone su carisma, su seducción, su amoralidad y su tendencia a la mentira, unas cualidades que le alejan de Lola, a pesar de qu manifiesta que ella ha sido la mujer a la que ha querido. De hecho se quisieron mucho, aunque reconoce que nunca fueron uno. Ambos eran unos supervivientes arrastrados de un lado para otro por los avatares de la vida.
 
Acaban la noche en casa de Sofía, durmiendo y vomitando la resaca colectiva, mientras que Sandino vuelve a dar una muestra más de su incapacidad para ser fiel a su mujer.
 
La figura de algunos personajes se va definiendo según conocemos más de su personalidad y de su historia. Jesús, el iluminado, se sostiene a base de medicación y proporciona alguno de los mejores momentos de la novela, sobre todo cuando le dice a Sandino que ha intentado resucitar a su abuela con las cenizas de la difunta. Perplejidad en Sandino mientras se contiene para no abrirle la cabeza.
 
Tampoco Sofía parece capaz de razonar y de ver lo peligroso que puede ser quedarse con el dinero de los traficantes, es una oportunidad de cambiar de vida que no piensa desaprovechar.
 
 
Se alternan los diferentes argumentos que se entrecruzan en la novela: Hector y el Olimpo supone la conexión entre el mundo de la droga, y el dinero que se ha quedado Sofía, con  la desaparición de Verónica y el recuerdo que ella ha dejado en Sandino. ¿Abortó al final? Como siempre, Sandino no se compromete, sintió alivio al proncipio, pena y finalmente rabia. Las cenizas de su abuela aportan alguno de los momentos más cómicos de la novela y conectan con el costumbrismo que surge cuando visita a sus padres y a su hermano Victor. Es la otra versión del personaje, la que recuerda sus visitas de niño al mercado del Virrei, la que contempla el dolor de su padre ante la cenizas de su madre, la del recuerdo de su abuela loca y de cuanto le influyo en su crecimiento. 
 
Las conversaciones con Lola por teléfono muestran el hartazgo de su mujer con la incapacidad de Sandino para comprometerse. Se intentan encontrar vista la imposibilidad de coincidir al final de una noche cualquiera, pero mil escusas, mil planes nuevos, impedirán que Sandino cumpla con su promesa de acudir esa noche a casa con su mujer.
 
Y la pricipal escusa se llama Llámame Nat. A Sandino se le mete en la cabeza la madre de las niñas a las que lleva todas las mañanas al colegio. Sufre porque no le hace caso, porque le hace parecer invisible más allá de las conversaciones de pura cortesía. Obsesionado, solo quiere "follársela y enamorarla". a pesar de que reconoce que no está a su alcance, que viven en mundos diferentes. 
 
Sin embargo el destino le va a deparar una oportunidad en la tarde del viernes. Al final de uno de los viajes de trabajo que alternan su jornada, y mientras espera recoger a algún cliente, ve salir de un hotel de citas a su deseada Nat. La cita con su mujer pasa definitivamente al olvido.