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Cuarta parte: el sábado, el domingo y el lunes

Libro que estamos comentando: 
Taxi
La cuarta y última parte de TAXI se inicia con Sadino y Natalia escuchando a los Mambo Jambo en el Jamboree y disfrutando de una noche de besos, alcohol, enamoramiento y ensoñaciones. El ruido y la música inundan la cabeza de Sandino que, aunque piense que Natalia es demasiado para él, disfruta de la magia del momento e incluso se imagina que ella (Nat) será su tabla de salvación para el hundimiento progresivo y generalizadado de su vida en los últimos días. La narración puntualiza que Natalia también se sentía atraida hacia Sandino de una manera indolente y fantasiosa.
 
El aire fresco de la noche, cuando se sientan a charlar en una mesa de la Plaza Real, ya lejos de la música y el alcohol, les hace volver a la realidad de sus vidas y, tras una noche de pasión pero sin sexo, percibimos que Nat valora principalmente la tranquilidad de su vida cómoda y familiar. 
 
Sandino ya sabe que el último plantón que ha dado esa noche a Lola ha acabado con cualquier posibilidad de reanudadr su relación. ¡Qué sea lo que Diós quiera! debe pensar cuando vuelve a la habitacíon del hotel a descansar, mientras piensa los pasos que debe dar para solucionar de una vez sus problemas y los de su amiga Sofía con Hector y los propietarios del dinero que no fue devuelto.
 
Paul Simon. The Paul Simon Songbook
Con esa intención visita el Olimpo, para acabar con la violencia y el vandalismo que se ha recrudecido en las últimas horas entre Hector y sus secuaces y Sandino y su amiga. Zanón describe magistralmente cómo sube la tensión entre los dos contrincantes, que retoman agravios antiguos por su relación con Verónica y los elevan hasta provocar una pelea en la que Sandino es el que sale peor parado.
 
Herido y magullado, Sandino se va al hospital y después a su habitacion del Ávalon para ser consciente de que todo se desmorona a su alrededor. Pero allí mismo, rabioso y con ganas de venganza, empieza a fabricar su revancha contra la injusticia y el abuso que ha sufrido en su cuerpo. 
 
Necesita contactar con Quim, el responsable de la sala donde se maneja el tráfico de burundanga en la ciudad, y convencerlo de que no había dinero entre lo que se dejó el traficante muerto en el taxi de Sofía.
 
El domingo le trae novedades en forma de noticia sobre la paliza que también ha sufrido Sofía. Esto va en serio, piensa ella, pero Sandino no está dispuesto a achantarse y busca hablar con los verdaderos dueños del dinero.
 
De camino a buscar el Saab de Sofía, que utilizará para desplazarse a los clubes de L'Hospitalet, Sandino se encuentra con Jesús y da comienzo la historia con el contrapunto más desternillante de la novela. Jesús decide acompañarle en su cometido, por lo que durante el trayecto conoceremos algo más sobre la vida y la personalidad de ese personaje tan pintoresco.
 
Zanón juega con Jesús y le atribuye unas cualidades y unas capacidades que lo acercan o lo alejan por momentos de una figura mágica y mística con rasgos del Jesucristo cristiano. Jesús le confiesa que tiene algo de elegido, que tiene capacidad de curar (y parece que lo hace con Sandino) o de resucitar a los muertos. Es impulsivo y algo inconsciente, pero tambien muy tierno e inocente. A Sandino le descoloca, cuando no le entran ganas de abandonarlo en la cuneta.
 
En el Stalker, el local de Quim, se juega una especie de partida entre Sandino y el mafioso en el que cada uno enseña sus cartas y oculta sus ases. La intención de nuestro protagonista es, como sabemos, exculpar a Sofía, pero la conversación da un giro maestro con la imculpación de Hector como responsable de la pérdida del dinero. La coartada perfecta para dar validez a ese argumento, que se convierte en la venganza contra los que han humillado y golpeado a Sandino y su amiga, la ofrece Helena, contable en un local gemelo y, curiosamente, hermana de Verónica
 
No sabemos directamente el resultado de esta conversación exculpatoria de Sofía, aunque parece que el ardid ha surtido efecto. Pero, lo más importante, Sandino sabe por Helena que ha sido padre de una preciosa niña.
 
Por si la conversación con Quim no ha surtido el efecto deseado, Sandino marcha hacia el Olimpo y empotra repetidas veces el Saab contra el bar, destrozándolo con saña.
 
Y ya el lunes, el último día que se describe en la novela, Sandino intenta asentar su vida cotidiana, recuperar el aliento después de cinco días de insomnio y acción sin pausa.
 
La decisión que toma es adelantar el viaje a París que tenía previsto con el hermano de Ahmed. Fantasea con quedarse en la capital francesa y rehacer su vida lejos de Barcelona, puesto que nada deja atrás porque ya nada le queda.
 
Anteriormente ha roto amarras simbólicamente con sus mujeres tras una escena sorprendente y desconcertante, la que sucede cuando se marcha a buscar a una prostituta negra para hacer un trío con Hope. Se marcha a hacer el encargo, pero ya no vuelve.
 

Tiene oportunidad de volver a ver a Llamame Nat pero esta le informa de que prescinde de sus servicios. Sandino comprende que esta es la forma de decirle que la relación es imposible. Es la reacción de Sandino, una vez más lo que más sorprende. Aunque decepcionado y humillado asume la situación, la rabia contenida y el desprecio le hacen girarse hacia Natalia, y en una escena memorable, le escupe a la cara con un gesto que reproduce una frase que dirá polco después: "Qué sumamente idiota fui"

A continuación hay cuatro vídeos de canciones a los que se hacen referencia en el libro. La menos evidente es It's no game, de David Bowie, cuyo texto de comienzo, en japonés, se repiten Sandino y Jesús en un par de escenas: Shiruetto ya kage ga kakumei o miteiru .....
La de Jeff Buckley es la que manda Sandino a sus mujeres poco después de recibir la paliza.
La de los Smiths se la tararea Sandino a Llámame Nat en esa noche de enamoramiento de la que ambos disfrutan.
El vídeo de los Mambo Jambo en el Jamboree podría ser perfectamente el decorado de la escena de la noche de amor de Sandino y Nat.
 
Si queréis escuchar las canciones de TAXI, aquí tenéis la lita de Spotify

 


 

 

Los Mambo Jamboo en el Jamboree
Jeff Buckley - Everybody Here Wants You
Shimeto ya kage ga ka ku mei o miteiru Mo tengoku no giu no kai dan wa nai. David Bowie. It's no game. Scary Monsters LP 1980
The Smiths - There Is A Light That Never Goes Out