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Ficciones, cuentos 1, 2 y 3

Libro que estamos comentando: 
Ficciones

Hola a todos y todas, bienvenidos a una nueva lectura del Club de Lectura Virtual "Alonso Quijano" dedicado a libros clásicos. En esta ocasión nos atrevemos con Borges, pero antes de meternos en harina, aquí van unas cuestiones prácticas: 

  • En primer lugar una cuestión de ritmo. Esta semana os propongo la lectura de los tres primeros cuentos, a este ritmo leeríamos el libro en unas cinco semanas. Si os parece adecuado me encantaría saberlo (en los comentarios a este post), y si no (si queréis más o menos cuentos por semana) también.
  • Los comentarios. Al igual que en los clubes de lectura presenciales estos clubes de lectura virtuales se nutren de vuestros comentarios. Sentíos libres para comentar lo que os apetezca: lo que os haya sugerido el texto, algún detalle, alguna reflexión, algo al hilo de lo leído, dudas, curiosidades, lo que os ha provocado, otras lecturas que os recuerde... en fin, lo que queráis. Los comentarios no están moderados, pero sólo podemos hacerlos (y leerlos) los participantes del club de lectura.
  • Ah, una última cosa, os rogaría que incluyerais una imagen en vuestra cuenta (una foto de perfil), no hace falta que seáis vosotros, vosotras, pero es que si no todos los lectores salen con la misma imagen por defecto y resulta bastante feo (y confuso).

Dicho todo esto, vamos al lío. (Aviso, hoy me extiendo un poco más de lo habitual para contaros algo sobre el libro y su autor).
 
Jorge Luis Borges y Ficciones
Antes de que comencéis la lectura os recomiendo que leáis esta breve nota biográfica de Borges (sobre todo si es la primera vez que os acercáis a su obra). Borges antes de publicar Ficciones había escrito poesía y ensayo, era un gran lector y sabía mucho de literatura y filosofía, y como os cuento en el enlace decide probar con un género nuevo para él (el cuento) tras un accidente.
Borges es un autor que exige mucho al lector, a la lectora, pero que también da mucho, por eso sucede que cuanto más lees sus cuentos más detalles, matices, sentidos... descubres. Sus textos son breves (algunos no tanto) y muy intensos, y buscan lectores con ganas de avanzar por la historia sin perder la atención sobre lo que van leyendo (a cada paso hay significados escondidos, bromas, referencias -ciertas o inventadas-, reflexiones, paradojas, ideas extraordinarias -y muchas veces insólitas o ridículas).
Desde mi punto de vista merece la pena leer este libro con calma y saboreando cada texto, y por eso desde ya os invito a que no os limitéis sólo a leer, sino que también releáis al menos una vez cada cuento. Por eso os voy a proponer lecturas breves cada semana, no me importa dedicar cinco semanas a un libro tan breve (en extensión) pero largo en propuestas.
Tiene Ficciones, además de sus otras virtudes, una que es común a todas las colecciones de cuentos: unos nos pueden gustar más, otros menos, pero siempre vamos a encontrar textos de nuestro interés, seguro.
Vamos a ello. Y recordad: os invito a que hagáis al menos un par de lecturas de cada cuento, sobre todo al inicio, hasta que la propuesta de Borges y su estilo particular os atrape. Y os advierto, en cuanto eso ocurra ya nunca podréis salir del país de su literatura, porque cuando Borges llega es para quedarse para siempre.
 
La lectura de esta semana
Esta semana vamos a leer los tres primeros cuentos. Pero os voy a recomendar que empecéis leyendo en otro orden a como están. Que empecéis por el segundo cuento: "Pierre Menard, autor del Quijote", luego el tercer cuento "Las ruinas circulares" y finalmente el primer cuento "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius".
No hay un motivo justificado para este orden que os propongo. Y si lo hubiera sería tan válido como su contrario. Aunque bien es verdad que haciéndolo de esta manera leeríamos primero el primer cuento que escribió, "Pierre Menard, autor del Quijote"; el segundo que leeríamos, "Las ruinas circulares", es un cuento más breve que nos puede facilitar el ir adentrándonos en la prosa de Borges y, finalmente, lanzarnos de lleno a "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", un cuento con tres partes, algo más complejo (sobre todo, desde mi punto de vista en la segunda parte, cuando el narrador desgrana detalles de Tlön con gran entusiasmo).
 
"Pierre Menard, autor del Quijote" 
Este cuento se plantea como una nota de desagravio tras el fallecimiento del poeta francés Pierre Menard (nota avalada por una condesa y una baronesa, como si eso significara algo más que una broma). Dicha nota incluye una enumeración de sus publicaciones (me encantan las enumeraciones insólitas que propone Borges y que acaban por elaborar un universo particular que se convierte en un espejo frente al cual mirarnos: el ser humano y su afán por organizar y sistematizar el universo, falaz empeño) para luego centrarse en su proyecto más notable: la escritura del Quijote. Por lo que nos cuenta el narrador Pierre Menard se propuso escribir el Quijote, entiéndase: no reescribirlo, no adaptarlo, no hacer un nuevo Quijote... escribir exactamente el Quijote tal como lo escribió Cervantes, pero sin copiarlo. ¿No os parece un empeño descomunal (y absolutamente inútil)? Pues de esto habla exactamente este cuento, de las dificultades que tuvo el poeta francés de Nimes para escribir el Quijote, y si esto no os parece ya una cosa suficientemente loca, el narrador, además, se empeña en demostrarnos que este Quijote de Menard es, sin duda, mucho mejor que el de Cervantes.
Menard sólo pudo terminar los capítulos IX, XXXVIII y una parte del XXII. Nada en la prosa de Borges, nada en los datos que da, es baladí. El capítulo IX es el primer gran juego de espejos de la literatura: Cervantes paseando por la Alcana de Toledo y descubriendo los manuscritos de Cide Hamete Benengeli. Y eso mismo está haciendo ahora Borges sumando un nuevo espejo (que bien podría de la Calle del Gato), un nuevo autor del Quijote tres siglos después. El XXXVIII es el famoso capítulo del discurso de las armas y las letras, un tema que, como bien sospechaba Pierre Menar (y acaso el propio Borges) sigue de plena actualidad en nuestros días. Y por último el fragmento del capítulo XXII, otro de los más conocidos, el de la libertad de los galeotes, donde la libertad acaba siendo el valor supremo, por encima de otros (aunque en ello pueda irte la vida). 
Igual que ocurre con la selección de capítulos, ocurre con muchos de los detalles y comentarios que hace. Por poner un ejemplo: eso que dice el narrador en un par de ocasiones afirmando que Pierre Menard no ha dejado borradores de tan magno proyecto (y por tanto sólo tenemos los capítulos mondos y lirondos) ¿no os hace sospechar que en realidad tan magno proyecto no haya tenido algo de trampa? Sí, sí, Pierre Menard se ha propuesto reescribir el Quijote, pero sin borradores ni probaturas uno bien podría sospechar que se ha limitado a copiar algunos capítulos.
¿Qué pensáis? ¿Qué os parece este cuento? ¿Qué es lo que os ha llamado más la atención?
 
"Las ruinas circulares"
Un hombre llega a un templo arrasado por el fuego, unas ruinas circulares, con un "invencible propósito" que requería que pasara mucho tiempo durmiendo, soñando, pues "el propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad.". Y es así como vemos un hombre (que es igual a un dios) soñando a un hombre e imponerlo a la realidad (es decir, y trayéndolo a este mundo). Un dios que sueña al ser humano, quien, como se verá más adelante, es finalmente también un dios que sueña al ser humano, quien, es también... en fin, una historia circular, igual que las ruinas que dan pie al título (y no de manera casual).
Fijaos en la importancia que os decía en cada frase, en cada palabra del cuento. Una vez leído el cuento, si uno vuelve a releerlo descubre matices en cada frase, por ejemplo, cuando al comenzar, en la primera línea, habla de "unánime noche": unánime, un ánima, un alma. La noche en la que hay un alma común, la de esos seres que se crean regularmente partiendo de los propios sueños y que comparten, por lo tanto, la misma alma. Y por ende la noche no como la parte de oscuridad del día, sino como metáfora de la vida de esos seres que no terminan de entender, de ver con claridad cuál es su lugar en el ciclo de los días.
Y luego hay hallazgos a cada paso, por ejemplo la idea de "sueños de naturaleza dialéctica", algo completamente maravilloso: ¿os imagináis tener sueños dialécticos, metódicos?
Tras leer este cuento bien podemos hablar de la importancia de los sueños (y de imponerlos a la realidad), de cómo los sueños pueden cambiar la vida (¡o no!, como es el caso de este cuento que los sueños sólo forman parte de un ciclo en el que hay muchos otros elementos en juego).
¿Qué os ha parecido este cuento?, ¿qué os ha llamado más la atención?
 
"Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"
Este cuento tiene tres partes bien diferenciadas.
La primera parte el descubrimiento de Uqbar a partir de una cita bien famosa: "Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres" en una conversación (ficticia, claro) entre Borges y Bioy Casares. Que Uqbar aparezca en un ejemplar de The Anglo-American Cyclopaedia y no aparezca en otros resulta bien sugerente y misterioso. También en esta primera parte aparece citado Tlön: "Un solo rasgo memorable: anotaba que la literatura de Uqbar era de carácter fantástico y que sus epopeyas y sus leyendas no se referían jamás a la realidad, sino a las dos regiones imaginarias de Mlejnas y de Tlön...". 
Por lo tanto tenemos una breve referencia a un territorio, Uqbar, una región de Irak o del Asia Menor, que supuestamente es real (pero ¡quién sabe si existe en verdad!, pues se cita en un ejemplar de la enciclopedia pero no en otro y del que apenas hay, o directamente no hay, referencias en otras enciclopedias). Y en esa breve referencia de un lugar (real) hay otra más breve aún a un territorio de ficción Tlön. Y esto resulta bien interesante, pues de lo que se habla a lo largo de estas páginas es, sobre todo, de ese constructo ficticio, de esa tierra imaginaria (¡que no existe!) y que acaba siendo un país donde, lógicamente, ¡no existe el materialismo!, donde el idealismo campa a sus anchas y la única ciencia es la psicología. Pero de esto se habla sobre todo en la segunda parte del cuento donde aparece Herbert Ashe, ingeniero y amigo del padre de Borges (quién sabe si también fuera de las páginas del cuento) quien, tras su muerte, recibe un libro que recoge Borges y que no es otra cosa que el Volumen XI de la primera enciclopedia de Tlön, "un vasto fragmento metódico de la historia total de un planeta desconocido, con sus arquitecturas y sus barajas, con el pavor de sus mitologías y el rumor de sus lenguas, con sus emperadores y sus mares, con sus minerales y sus pájaros y sus peces, con su álgebra y su fuego, con su controversia teológica y metafísica.". Y de esto habla en la segunda parte, de Tlön, de todo lo que lee y descubre en esa ventana que es el volumen XI de una enciclopedia empeñada en sistematizar y organizar un mundo ficticio. 
De nuevo nos encontramos con un empeño enorme (y acaso inútil: ¿aunque no son los empeños inútiles los que dan color a los días?, ¿no es en realidad la vida una suma de empeños, muchos de ellos inútiles?), brutal, como es crear y organizar algo que no existe de manera que quede registrado en una enciclopedia, enciclopedia que como más adelante veremos consta de cuarenta volúmenes y es llevada a cabo por una organización secreta llamada Orbis Tertius.
Y de esto nos habla el tercer y último (y breve) capítulo de este cuento en el que, a modo de postdata, se nos desvelan todas las claves para terminar de desentrañar este misterio. 
Fijaos que de nuevo, como en el cuento anterior, nos encontramos con un grupo de personas empeñadas en crear un mundo, en emular a un dios. Bueno, en "Las ruinas circulares" un hombre soñaba a un hombre; en "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", un grupo de seres humanos sueñan un mundo, un universo.
¿Qué os ha parecido este cuento?, ¿qué es lo que más os ha llamado la atención?
 
Espero con mucho interés vuestras cuestiones y comentarios. 
Feliz semana de lectura,
Pep Bruno