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Capítulos 15 a 19

Libro que estamos comentando: 
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha

Hola a todos y todas, aquí llegan las pistas, hitos y suspiros de las lecturas de esta semana, pero antes, un par de cosillas.

Estas pautas que aquí os doy no son para que andéis investigando, indagando, buscando respuestas... son sencillamente una invitación para que os fijéis en algún detalle, personaje, situación, etc., y que eso os despierte la curiosidad u os haga más amena (o sencilla) la lectura. Quiero decir con esto que no hace falta que estéis leyendo como quien dice a la búsqueda de la respuesta (muchas veces las cuestiones que os señalo tienen muchas posibles respuestas ¡o ninguna!). Quizás de todo lo que os comento hay alguna cosa que os resulta más divertida, o más interesante, o más curiosa... o quizás sea otra la que os apetezca señalar y compartir.

Y a raíz de esto, va la segunda cosa que quería comentaros. En el último post apenas han sido cuatro las personas que han hecho comentarios, y la lectura, obviamente, resulta mucho más enriquecedora cuanta más gente comente. Insisto: no se trata de comentarios eruditos o sesudos, es más, resulta mucho más refrescante leer vuestras sensaciones, vuestras opiniones, vuestra mirada sobre esta obra maravillosa.

Dicho esto, voy con los capítulos de esta semana (que viene llena de porrazos y aventuras o, más bien, desventuras). 

 

En el capítulo XV veremos a Sancho y Quijote enredados en una aventura que no buscaron ellos, sino que el pobre Rocinante viéndose caballo de tal caballero quiso perpetuar su estirpe refocilándose con algunas yeguas pero ni éstas ni sus amos yangüeses parecieron muy conformes. Aquí llega la primera tanda de palos (y risas) de las lecturas de estos días. ¡Es que está tan bien escrito!)

 

En los capítulos XVI y XVII don Quijote y Sancho llegan a una venta (que alguno de ellos creyó que era castillo) y allí les ocurre la aventura de la princesa del castillo y el fantasma (o Maritornes y el arriero), a la que se suma la del moro encantado (o el justicia de la Santa Hermandad) y el momento maravilloso en el que don Quijote fabrica el Bálsamo de Fierabrás y él y Sancho lo toman (con desigual resultado). También al final del capítulo XVI vemos uno de los pasajes más famosos de esta primera parte del Quijote, la del manteo de Sancho (¿y la cobardía de don Quijote?, ¿he dicho don Quijote cobarde?).

Estos capítulos son de los que más disfruté la primera vez que leí el Quijote, me reí mucho, aunque sé que hay gente que sufre con tanto porrazo. Yo creo que estos capítulos provocan risas con posos de amargura, como muchas más situaciones del Quijote: primero te ríes y luego piensas (o te provoca sentimientos encontrados). Y parece que todo macera en lo hondo. ¿Qué pensáis vosotros sobre este asunto?

 

En el capítulo XVIII sigue la lluvia de palos, aunque en este caso Sancho no acaba tan malparado como don Quijote quien se enfrenta a un descomunal ejército (¿de ovejas, de carneros?) y acaba perdiendo algunas muelas. Reconozcamos que a estas alturas sorprende que Sancho no se haya desesperado con tamaño amo y se haya vuelto a su casa (que bien tentado está), pero la codicia (ay, esa ínsula prometida) y la esperanza de que han de llegar las buenas aventuras, le mantienen al lado de su señor. También parece que a estas alturas ya deberíamos tener claro que don Quijote está más loco que cuerdo, ¿o no?, ¿qué pensáis?

Ah, y la nueva aparición del Bálsamo de Fierabrás es gloriosa, glo-rio-sa.

 

Y por fin el capítulo XIX, el de la aventura del cuerpo muerto, un capítulo en el que don Quijote y Sancho salen bien parados (¡ya era hora!), donde reponen alforjas y viandas y salen victoriosos (y sin recibir palos). Ocurre además que en este capítulo Sancho pone nombre a don Quijote, y lo denomina el Caballero de la Triste Figuar, resulta muy interesante (y creo que emocionante), porque el hecho de nombrar acerca a ambos personajes, pues sólo quien te conoce te nombra. (Aunque no olvidemos que esto de nombrar al caballero forma parte de la parodia de los libros de caballería, pero claro, Cervantes no se conforma sólo con eso).

 

Feliz semana de lectura.

Saludos,

Pep

 

 

 

 

 

Las láminas de esta semana son tres grabados de William Strang (1859-1921) tomados de aquí.